Historias

“Por favor… no me hagas daño… ¡ya me duele!”

— suplicó la empleada embarazada. Pero lo que hizo el millonario a continuación… nadie lo esperaba.

El salón principal de la mansión en Angra dos Reis estaba lleno.
La cena benéfica del año reunía a empresarios, políticos y celebridades.
Bajo el brillo de los candelabros de cristal, las copas tintineaban y las risas resonaban — hasta que un sonido distinto cortó el aire.

¡Crash!

Las copas se hicieron añicos en el suelo. El silencio fue inmediato.

Amara, la joven empleada encargada del servicio, se quedó inmóvil.
Su cuerpo agotado, la barriga ya prominente y las manos temblorosas lo decían todo: había trabajado durante horas seguidas, y el cansancio cobraba su precio.

Antes de que pudiera disculparse, una voz fría resonó por todo el salón:

— “¡Inútil!” — gritó Verónica, la prometida del millonario dueño de la casa.
— “¡Le dije a Hunter que fue un error contratar a alguien como tú!”

Cruzó el salón con pasos firmes, su vestido negro brillando bajo la luz, y se detuvo frente a Amara, caída entre los cristales.

— “¡Mira lo que hiciste! ¡Ni siquiera sirves para esto!”

Amara se llevó la mano al vientre, intentando protegerse.

— “Por favor… no me pegues… ¡ya me duele…”

Su súplica salió débil, casi un susurro.
Pero Verónica dio un paso adelante, y el tacón de su zapato tocó la pierna de la joven.

Todo el salón contuvo la respiración.
Hunter Cross, el millonario, se levantó lentamente.
Sus ojos no mostraban ira, sino algo peor: decepción.

Caminó hacia el centro del salón, se detuvo junto a ambas y dijo simplemente:

— “Basta, Verónica.”

Ella se giró, sorprendida.

— “¿Qué?”

— “Estás despedida. Sal de mi casa. Ahora.”

El silencio fue absoluto.
Nadie se atrevió a moverse.

Verónica se rió, pensando que era una broma.
Pero cuando Hunter llamó a sus guardias, la risa murió en el aire.
La mujer más temida de la alta sociedad fue escoltada hasta la puerta — mientras Amara, aún temblando, era ayudada a ponerse de pie.

— “Ven conmigo”, dijo en voz baja. “Necesitas un médico… y un lugar seguro.”

Aquella noche, que comenzó con humillación y miedo, terminó con una promesa silenciosa y un secreto capaz de cambiar el destino de ambos.

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