Historias

MARIDO INTENTA MATAR A SU ESPOSA BILLONARIA EMBARAZADA PARA ROBAR SU FORTUNA.

— PERO ELLA YA LO HABÍA PLANEADO TODO

Se suponía que sería un vuelo tranquilo sobre los Cayos de Florida. El cielo estaba despejado, el océano se extendía hasta el horizonte y el helicóptero privado avanzaba suavemente. Jonathan, un empresario aparentemente devoto, le dijo a su esposa que era una sorpresa romántica — una prueba de su amor.

Victoria le creyó.

Embarazada y agotada por dirigir una de las mayores empresas tecnológicas del país, vio el paseo como un raro momento de descanso. Rica, poderosa y respetada, Victoria había heredado de su padre no solo una fortuna multimillonaria, sino también un sólido imperio empresarial. Sin embargo, había algo que nunca le entregó a Jonathan: el control total de su riqueza.

Y eso lo consumía.

Durante años, Jonathan interpretó al marido perfecto. Sonreía en público, la apoyaba en eventos y elogiaba su inteligencia. Pero en silencio, observaba, calculaba y esperaba. Para él, Victoria no era solo una mujer — era la llave de la vida de lujo absoluto que creía merecer.

Cuando comprendió que nunca tendría acceso completo a su fortuna mientras ella viviera, el plan comenzó a tomar forma.

“He planeado algo especial para ti”, gritó Jonathan por encima del ruido de las hélices.

Victoria sonrió al contemplar el océano brillante. Aun así, una ligera inquietud le apretaba el pecho. En los últimos meses, ciertas actitudes de Jonathan habían despertado sospechas: demasiadas preguntas sobre contratos, insistencia en cambiar testamentos y un interés exagerado en seguros de vida.

Ella no era ingenua.

Cuando el helicóptero se alejó de la ruta turística y se dirigió a una zona aislada, Jonathan redujo la velocidad. Con calma ensayada, se volvió hacia ella y dijo:

“Acércate a la puerta… la vista desde aquí es increíble.”

Confiando — o fingiendo confiar — Victoria se inclinó.

En un movimiento brusco y violento, Jonathan la agarró del brazo y la empujó fuera del helicóptero.

Su grito fue devorado por el viento.

Pero Jonathan no tuvo tiempo de celebrar.

En el instante de la caída, algo se abrió detrás de ella: un paracaídas automático, oculto bajo su ropa y activado por un sensor de impacto. En segundos, Victoria descendía con seguridad hacia el mar.

Jonathan quedó paralizado.

Lo que no sabía era que Victoria sospechaba de su traición desde hacía meses. En secreto, había contratado investigadores, cambiado beneficiarios, blindado legalmente su fortuna e instalado un sistema de emergencia para exactamente ese escenario. Además, el helicóptero estaba siendo monitoreado en tiempo real.

Minutos después, barcos de la guardia costera rodearon la zona. Jonathan intentó huir, pero fue arrestado dentro de la aeronave.

Victoria fue rescatada ilesa. El bebé estaba bien.

Días después, Jonathan fue acusado de intento de homicidio, fraude y conspiración. Todos sus bienes fueron congelados. El caso se convirtió en noticia mundial.

Victoria, recostada en una habitación iluminada por el sol, colocó su mano sobre el vientre y respiró aliviada.

No sobrevivió por suerte.

Sobrevivió porque nunca subestimó a nadie — y porque siempre estuvo un paso adelante.

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